Un partido muy fácil para el Real Madrid, ante el equipo ruso BATE Borisov, que se descubrió anoche como un equipo endeble a el que hay que valorar la hazaña de clasificarse para la Champions después de superar tres eliminatorias.
El Real Madrid no tardó en darse cuenta de la escasa calidad del equipo rival y el BATE Borisov dándose cuenta de la realidad se concentró en la defensa para no resultar muy maltratado.
De este modo se entiende la falta de presión que envolvió al Madrid tras el gol de Sergio Ramos. Ese gol, que en condiciones normales hubiera sido el preludio de una goleada, dio paso a una larga tregua, que aprovecharon los jugadores rusos para prácticar un poco y mejorar su fútbol.
Durante esta primera mitad el club madrileño conto con varias ocasiones claras que no finalizaron con acierto.
Inició la segunda parte con los mismos tintes que la primera, incluso mejoró con la expulsión de el lateral Khagush, que vio la segunda amarilla en una entrada tan excesiva como absurda.
Van Nistelrooy anotó el segundo en un rebote. Chutó Raúl, rechazó el portero y el balón tropezó en un defensa para volar hasta la red. Allí, sobre la raya, lo interceptó la puntera telescópica del holandés.
El Madrid se acercó más y eso apaciguó los ánimos del respetable. Cabe destacar un buen tiro de Ramos, tras control y volea. Y otro de Van der Vaart.